Este fin de semana tuve la oportunidad de compartir una jornada de formación en Santiago del Estero (Argentina) con psicopedagogas y docentes interesadas en profundizar su mirada sobre la alfabetización.
Fue un espacio de reflexión, intercambio y análisis muy valioso.
Pero, sobre todo, fue una oportunidad para observar algo importante:
👉 los mismos patrones se repiten, incluso en contextos diferentes.
Cuando las mismas dificultades aparecen en distintos contextos
A lo largo de la jornada, analizamos situaciones reales de aula y de intervención.
Y, aunque cada caso tenía sus particularidades, empezaron a aparecer coincidencias muy claras.
En muchos casos, las dificultades no estaban en los niños.
👉 Estaban en cómo se estaba comprendiendo (o no) el proceso de alfabetización.
Lo que más se repitió en la formación
Ahora bien, ¿qué fue lo que apareció con más frecuencia?
Estos fueron algunos de los puntos que más se repitieron entre las profesionales:
- dificultad para ubicar a los niños dentro del proceso lector
- confusión entre sílaba y fonema
- intervenciones centradas en actividades, pero no en habilidades
- ausencia de una secuencia clara en la enseñanza
A primera vista, pueden parecer problemas diferentes.
Sin embargo, todos comparten una misma raíz.
El problema no es la falta de recursos
En ningún momento apareció la falta de compromiso.
Tampoco la falta de materiales.
De hecho, muchas de las profesionales compartían propuestas interesantes y variadas.
Sin embargo, surgía una dificultad común:
👉 no siempre estaba claro qué habilidad se estaba trabajando realmente.
Y, sobre todo:
👉 en qué momento del proceso lector se encontraba cada niño.
Cuando el foco está en la actividad y no en el aprendizaje
Uno de los aspectos más reveladores fue observar cómo, en muchos casos, la intervención se organizaba en torno a actividades.
Actividades que:
- resultaban motivadoras
- generaban participación
- parecían adecuadas para la edad
Sin embargo, esto no garantizaba que se estuvieran desarrollando las habilidades necesarias para aprender a leer.
Por eso, aunque había avances aparentes, muchas veces no se consolidaba una base lectora sólida.
Un ejemplo que se repitió
De hecho, uno de los ejemplos más claros fue el siguiente:
niños que podían segmentar palabras en sílabas…
pero que no lograban identificar los sonidos individuales dentro de esas palabras.
Este tipo de situaciones suele generar confusión.
Porque el alumno parece avanzar.
Pero, en realidad, hay una habilidad clave que no está consolidada.
Entonces, ¿dónde está el problema?
A lo largo de la formación, fue quedando cada vez más claro:
👉 el problema no está en los niños
👉 tampoco en la falta de esfuerzo
El verdadero problema es otro:
👉 la falta de comprensión de la secuencia de la alfabetización
La importancia de comprender la secuencia
Aprender a leer no es un proceso al azar.
Las habilidades se construyen de forma progresiva.
Cuando esta progresión no se respeta:
- algunas habilidades quedan incompletas
- otras se introducen demasiado pronto
- el proceso pierde coherencia
Y, como consecuencia, empiezan a aparecer dificultades.
Qué cambia cuando se comprende el proceso
Sin embargo, cuando esta secuencia se comprende, todo empieza a ordenarse.
Las decisiones dejan de ser intuitivas y pasan a ser intencionales.
Esto permite:
- ubicar mejor a cada niño en su proceso
- intervenir con mayor precisión
- evitar actividades que no aportan al aprendizaje
Y, sobre todo, reduce la frustración tanto en docentes como en alumnos.
Un cambio de mirada necesario
Este tipo de espacios de formación permiten algo fundamental:
detenernos a pensar.
No solo en lo que hacemos, sino en por qué lo hacemos.
Porque mejorar la alfabetización no depende de hacer más.
Depende de comprender mejor el proceso.
Más allá de un contexto concreto
Aunque esta jornada se desarrolló en Argentina, lo que apareció no es exclusivo de un lugar.
Este tipo de dificultades se repite en distintos contextos educativos.
Por eso, abrir este tipo de conversaciones es cada vez más necesario.
Comprender para enseñar mejor
La alfabetización es uno de los aprendizajes más importantes de la escolaridad.
Y también uno de los más complejos.
Sin embargo, cuando se comprende cómo se construye el proceso lector, muchas decisiones se vuelven más claras.
👉 enseñar deja de ser intuitivo
👉 intervenir deja de ser ensayo-error
Y pasa a convertirse en un proceso con sentido.
Comprender la alfabetización paso a paso
Si trabajas en educación y quieres profundizar en cómo se organiza realmente el aprendizaje lector, puedes explorar la propuesta La Ruta completa de la alfabetización.
En ella encontrarás:
• las habilidades que construyen la base lectora
• cómo se desarrollan progresivamente
• y cómo acompañarlas desde el aula o la intervención
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